viernes

LA DESESTRUCTURACION O LA FORMA DE LA DISOCIACION

En el transcurso de un irse por el cuerpo y/o por para el cuerpo, me pregunto incesantemente algunas cosas, poco relacionadas en tiempo real. Por ejemplo porqué puedo parecer agresiva siendo solamente yo, nunca lo había escuchado en mi vida. Pero eso sí que es real. También porqué merodean la enfermedad y la muerte a veces tan seguido, tan de cerca. Como recordándole a uno que está vivo y que no te hagas demasiado el gil que trac, caes, partís, patapúfete, chin pum. Me pregunto también porqué últimamente mi mascota tiene sexo con un objeto inerte con mayor frecuencia diaria que el acto de comer, o que yo. Porqué puedo generar en los otros desconocidos que me conocen sensaciones tan lejanas a las que quiero, o las que los que quiero sienten conmigo o de mí. Extraño desconocimiento de mi propio efecto.
Siempre desata una nueva búsqueda la patada en la cabeza, el mal de corazón. El dolor de estómago y la comida que no te baja por tres palabras de mierda. Una nueva búsqueda que no cesa, ni cuando duermo cesa, una búsqueda sin sentido, sin objeto, desconocida, una búsqueda niputaidea. Y mientras eso corre, las preguntas siguen: porqué cualquier porquería que anda suelta me toca y resuena en mi cuerpo, ese que dejaba irse para por sobre mí. Ese cuerpo olvidado desde el recuerdo constante, ese cuerpo que no deja de ser nunca ni dejará de ser nunca el mío.
Un descuido crucial es separarse en partes iguales, y creerse que uno puede controlar qué cosa va a cada parte. Es una mentira muy peligrosa. No somos tan increiblemente psicoanalíticos como para deformar nuestra natural forma de ser uno solo.


1 comentario:

Antes Dei dijo...

qué lindo haces el leerte
si, todo es búsqueda y niputaidea, tal cual... genial.saludos!